Somos muchos los usuarios que desde hace tiempo venimos defendiendo y poniendo en valor el hecho de que los videojuegos clásicos nunca han pasado de moda, y que a día de hoy pueden seguir divirtiendo a los jugadores igual que lo hicieron en su momento, ya sea a través de nuestros sistemas clásicos originales o mediante la multitud de recopilatorios y reediciones que inundan las tiendas digitales de nuestras consolas actuales.

Desde hace unos años, ha surgido la tendencia de editar nuevos juegos con el aspecto (o el look & feel) de títulos clásicos, tendencia que ha alcanzado su punto álgido con la llegada semanas atrás del esperado Sonic Mania (PS4, Xbox ONE, Switch y Windows PC, 19,95€), el cual ha cosechado un gran éxito de ventas llegando incluso a ser el título más vendido en su semana de lanzamiento en algunos territorios. Por un lado, este tipo de títulos buscan en la nostalgia de los viejos usuarios su éxito, pero por otro está más que demostrado que pueden (y de hecho, lo consiguen) enganchar a los nuevos jugadores que han crecido con los juegos tridimensionales como bandera.

Aunque pueda parecer lo contrario, y para sorpresa de quien aún no lo haya jugado, esta captura pertenece a Sonic Mania, publicado tan sólo hace unas semanas

Cuestión de números

¿Que está llevando a tantos desarrolladores a volver al pasado en cuanto a sus nuevos lanzamientos se refiere? La tendencia está clara, a día de hoy para plantearse el desarrollo de un juego actual tal cual nos tienen acostumbrados las grandes compañías se necesita un ingente equipo de trabajo, algo que está al alcance de pocos estudios. En cambio, para el desarrollo de un título de lo que se denomina corte clásico la cosa cambia, y es viable sacarlo adelante por un equipo menos numeroso, aunque eso no significa que nos encontremos ante un juego de calidad inferior.

No son pocos los casos de éxito que en los últimos años han llegado a nuestras consolas, como el impresionante y aún inédito Blasphemous, uno de los proyectos con más éxito de los últimos años financiado a través de crowdfunding, o tantos otros como Shovel Knight, Slain, Super Meat Boy, Maldita Castilla y un largo etcétera. Todo indica además que, tras el mencionado éxito de Sonic Mania ésta tendencia irá al alza, parece que los píxeles han vuelto para quedarse.

En la inmediatez está la diversión

Otro de los aspectos que muchos echamos de menos es la rapidez con la que las consolas clásicas ponían en nuestras manos toda la diversión. ¿Quien no ha llegado a casa cansado del trabajo, con ganas de evadirse un rato frente a su consola actual favorita, con poco tiempo libre del que disfrutar… y se ha pasado más tiempo actualizando el sistema o viendo secuencias animadas que jugando?. Eso era algo impensable con cualquier consola clásica, donde en apenas unos segundos tras encender el sistema estabas disfrutando de tu juego favorito, y precisamente esa esencia es la que buscan recuperar muchos de estos juegos con su sencillez e inmediatez, diversión sin más.

Dejémonos de interminables videos, combinaciones estrafalarias de botones o historias tan enrevesadas y con tantos nombres que es imposible no perder el hilo. Lo que muchos quieren es volver a esa simplicidad del enchufar y jugar sin más complicación que tirarte en el sofá sin calentarte demasiado la cabeza. Esto es lo que está haciendo que muchos jugadores, no necesariamente los que llamamos o nos hacemos llamar coleccionistas, echen la vista atrás en busca de títulos clásicos que les den eso que los juegos actuales no consiguen.

Slain es sin duda otro de esos títulos que los amantes de los juegos clásicos no podemos dejar pasar. Acción al más puro estilo Castlevania que hará las delicias de todos aquellos que echamos de menos el pasado de los videojuegos

Echando la vista atrás en busca de la diversión perdida

Como comentábamos en el párrafo anterior, no son pocos los jugadores que están volviendo a los juegos de siempre en busca de nuevas” experiencias. Las compañías, no ajenas a ello, están buscando la forma de volver a hacer caja con sus viejos clásicos. Ya sea a través de los tan de moda “nuevos” sistemas clásicos, como las famosas Nintendo Classic Mini (hasta ahora NES y en pocas semanas Super Nintendo) o la cantidad de sistemas similares de casi cualquier consola clásica, y como no también a través de la reedición de sus títulos en la multitud de tiendas digitales que pueblan las consolas actuales.

Todo esto está consiguiendo además algo que a muchos nos parecía imposible, y es precisamente que las nuevas generaciones de jugadores se estén interesando por el pasado de una industria que han conocido de una forma muy diferente a la que lo hicimos los que ya peinamos canas. Es una experiencia interesante ver cómo cada vez más chavales se dejan caer por las numerosas ferias dedicadas al sector de los videojuegos clásicos, muchos de ellos orgullosos de sus incipientes colecciones y de mostrar sus conocimientos sobre un pasado que han conocido a través de, en la mayoría de los casos, sus propios padres o la cada vez mayor cantidad de páginas o sitios de internet dedicados a la historia de los videojuegos.

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre un sector que parece llevar varios años estancado y que en gran parte comienza a dar síntomas de una cierta falta de imaginación. Año tras año nos encontramos con las nuevas versiones de los mismos juegos en las listas de los más vendidos, no queremos dar nombres pero seguro que todos sabéis a qué nos referimos. Lo mismo ocurre con la cantidad de remakes o reediciones de juegos con apenas pocos años que vuelven a ser editados para los sistemas actuales, algo que hace patente la ya mencionada falta de nuevas ideas. Esto sin duda da más valor si cabe al gran éxito de un título como Sonic Mania, que esperemos haya abierto una puerta que con suerte tardará mucho tiempo en cerrarse.

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