Hace unos días, y especialmente enfocado a todos aquellos que no llevan mucho tiempo en el apasionante mundo del coleccionismo de videojuegos clásicos, compartimos con vosotros unos consejos básicos a la hora de comprar nuevos títulos para vuestras colecciones. Hoy nos centramos más en la conservación y protección de vuestros preciados clásicos con una serie de sencillos consejos que a muchos os serán familiares, pero que esperamos que a otros os sirvan de ayuda a la hora de cuidar vuestra colección.

Temperatura

Nuestros juegos agradecerán una temperatura en torno los 18/22º, evitando sobre todo conservarlos a temperaturas elevadas. Tanto el cartón como principalmente el plástico no lleva bien los cambios bruscos de temperatura, especialmente cuando hablamos de plásticos añejos con años a sus espaldas, en muchos casos más sensibles al deterioro que muchos materiales actuales. Aunque hay que reconocer que en según en que zonas y sobre todo, en fechas veraniegas como las que nos encontramos, mantener temperaturas por debajo de los 22º es una tarea nada sencilla.

Humedad

Lo ideal es mantener nuestra colección lejos de una humedad excesiva. Un nivel elevado de humedad puede llevar al deterioro prematuro de los componentes electrónicos de nuestros juegos, así como a la aparición de moho e incluso hongos en el cartón, especialmente si lo unimos a una temperatura alta. Entendemos que controlar la humedad puede llegar a ser complicado en algunas zonas, como puede ser en la costa. La posibilidad de aparición de hongos con una humedad relativa inferior al 50% es prácticamente nula (a una temperatura en torno los 20ºC) mientras que ésta posibilidad se multiplica exponencialmente en cuanto aumentamos el porcentaje de humedad y temperatura. (La posibilidad de aparición de hongos se cuadriplica por ejemplo con una humedad del 60% y 25ºC). En caso de necesidad, se puede valorar la opción de instalar un deshumidificador en la estancia para controlar la humedad de la misma. Tampoco es conveniente una humedad relativa inferior a 20/25%, pues puede afectar negativamente a la conservación del cartón.

Gracias al termohigrómetro podremos conocer en cualquier momento tanto la temperatura como la humedad relativa en la estancia donde conservamos nuestros juegos. Por un precio aproximado de 10€ podréis haceros con uno básico, más que suficiente para nuestros fines.

Polvo

El polvo es uno de los principales enemigos de nuestra colección. Mantener limpio tanto el entorno como los propios juegos nos enviarán problemas tanto de funcionamiento en nuestros sistemas como de deterioro en sus embalajes. El uso de fundas rígidas o bolsas protectoras es una solución sencilla a gran parte de este problema. Y no sólo hay que prestar atención en mantener limpios nuestros juegos, también es importante cuidar el entorno donde éstos se encuentran. Limpia el polvo de tus estanterías y mesas regularmente, así evitarás que termine en tus preciados juegos. Ten en cuenta que mucho de este polvo también se puede acumular en el interior de los sistemas que tengas expuestos, nunca viene mal una limpieza interior de mandos y consolas para mantenerlas en condiciones y evitar males mayores.

Fundas protectoras

El uso de fundas protectoras (ya sea rígidas o tipo bolsa) cada vez está más extendido entre los coleccionistas. Son una de las soluciones más sencillas para evitar el exceso de suciedad en nuestros juegos. Pero ojo, a la hora de seleccionar nuestras fundas, hemos de tener cuidado, ya que de no hacer una buena elección podemos llevarnos sorpresas desagradables. Es importante adquirir unas fundas que no tengan compuestos ácidos o agresivos que puedan deteriorar nuestros juegos. En coleccionismo, está extendido el uso de fundas PET (politereftalato de etileno) material con muy buenas propiedades en cuanto a rigidez y transparencia, y que además no contiene componentes agresivos. Además, el uso de fundas rígidas aportará una protección extra a nuestros juegos, evitando así posibles deformaciones o roturas en caso de caídas o golpes, especialmente en el caso de títulos con embalajes de cartón.

Existen muchas opciones y fabricantes de fundas protectoras para nuestros juegos, desde opciones de alta calidad que superan los 3€ por funda hasta las típicas bolsas de plástico, al alcance de todos los bolsillos. En la actualidad podéis encontrar opciones para casi cualquier sistema disponibles en el mercado.

En ocasiones, el coste de las fundas rígidas (entre los 0,80 y 3€ en función de la cantidad que compremos) puede ser un impedimento para muchos a la hora de elegir esta opción. Las fundas tipo bolsa son mucho más económicas (en torno los 10€ para un paquete de 500 bolsas) y cumplen perfectamente la función de mantener el polvo alejado de nuestros juegos, aunque sin aportar ese plus de rigidez. Es importante que todo lo que enfundemos esté limpio, por lo que antes de meter nada en su funda es muy recomendable darle un pequeño repaso.

Luz

El famoso sunfade es uno de los males comunes que afectan a nuestras colecciones. Es importante no, imperativo, evitar la luz solar directa sobre nuestras estanterías. En caso de incidir directamente sobre nuestros juegos, éstos irán perdiendo ya no sólo color en la zona afectada, si no que también tanto el cartón como el plástico pueden ir degradándose y cuarteándose, así como ir perdiendo propiedades. Lo ideal es conservar nuestros juegos a oscuras, en una habitación cerrada completamente. En caso de, por cuestiones de necesidad, no poder mantener a oscuras la colección es recomendable plantearse la posibilidad de conservarla en armarios cerrados.

El famoso sunfade puede causar estragos en nuestras colecciones, aquí un ejemplo de ello, y de cómo tras meses al sol tanto el color ha ido desapareciendo como el plástico ha llegado a cuartearse. Destaca especialmente cómo en la copia con sunfade detalles como el logotipo de Master System son apenas ya perceptibles.

Vitrinas

Además de dar un toque de clase a nuestra colección, el uso de vitrinas evitará la acumulación de polvo en nuestras estanterías sin que ello signifique perder visibilidad de nuestros juegos. Pese a que pueda parecer lo contrario, hay opciones bastante económicas que nos permitirán proteger nuestras colecciones sin tener que arruinarnos con ello. También hay opciones para comprar en un primer momento las estanterías y añadir las puertas después, sin tener que hacer todo el desembolso de golpe. Gracias a las grandes superficies de venta de muebles y similares las opciones se multiplican y podéis encontrar la que mejor se ajuste a vuestras necesidades.

Colocación

Coloca tus juegos en posición vertical en tu estantería, procurando que tampoco queden demasiado apretados unos contra otros. Lo ideal es que puedas extraer el juego que quieras sin esfuerzo, pero que no queden muy separados para evitar así la acumulación de suciedad. Idealmente, evita colocar más juegos sobre otras filas de juegos, apilar nunca es recomendable, y sobre todo nunca los coloques en posición horizontal unos sobre otros, con ello evitarás deformar las preciadas cajas, especialmente en casos de cajas de cartón.

Una buena colocación en vuestras estanterías es muy importante a la hora de mantener la integridad de vuestra cajas, especialmente en el caso de los juegos en caja de cartón. Apilar unos sobre otros nunca es recomendable

Humo

Es más que evidente, el humo no sienta bien a tus juegos, así que si eres fumador procura no hacerlo en la habitación donde tengas alojada tu colección. Además de impregnar tus juegos con el olor del propio tabaco (algo que se nota mucho más de lo que los propios fumadores se puedan llegar a imaginar) con el tiempo el humo también afecta a las propiedades del papel y el cartón, pudiendo llegar a deteriorarlo, haciéndolo quebradizo, fomentando la aparición de manchas, etc.

Evitar riesgos innecesarios

Puede parecer un poco siniestro, pero nunca está de más prever los riesgos que un futuro pueden afectar a nuestras colecciones. Por ejemplo, si en la zona en la que vives puede llegar a darse riesgo de inundaciones (si vives en un bajo, zonas de paso de algún río, etc) es recomendable que evites las partes bajas de la estantería. Tachadme de loco, pero he vivido una inundación y el agua no perdona. Cuidado también si tenéis mascotas “curiosas” a las que les pueda apetecer desayunarse vuestro juego favorito cuando no estéis en casa, o niños a los que les pueda parecer divertido colorear la portada de ese juego que tanto tiempo os costó conseguir. Son muchos y muy diversos los riesgos que pueden acechar a nuestras colecciones, ¡no digáis luego que no os avisé!. Valorar los riesgos e intentad poner soluciones antes que sea demasiado tarde.

Y a la hora de manipular…

¿Quien no disfruta manoseando, tocando, mirando, leyendo los manuales, observando las cajas…y sobre todo, jugando con sus títulos? Personalmente, no contemplo la colección como un mero objeto decorativo, soy de los que me encanta y necesito trastear con todo lo que entra en mi colección. Pero ojo, siempre procurando mantener la integridad de mis juegos. Es importante tener las manos limpias, la época de quemar la consola con el mando en una mano, el bocata de nocilla en la otra y los juegos desparramados por el suelo llegó a su fin.

La grasa es uno de los peores enemigos de nuestros juegos, especialmente de las cajas de cartón, que una vez que la absorben es casi imposible hacerla desaparecer. Procura tener las manos limpias a la hora de manipular los juegos, ya no sólo por la mencionada grasa si no también por residuos o suciedad que puedas tener en ellas.

También es importante, aunque parezca que no haya que mencionarlo por ser algo obvio, el tratar los juegos con cariño. Muchas veces parece que se nos olvida que estamos ante objetos que superan en ocasiones los 30 años de antigüedad, y que especialmente en el caso del cartón puede haber ido perdiendo resistencia y rigidez, haciendo que éste pueda deteriorarse si no se manipula con cuidado. Son comunes las pequeñas roturas o desperfectos en las solapas de muchos de nuestros juegos por el simple hecho de abrirlos forzando las cajas o sin el cuidado necesario.

Otro detalle no menos importante es el cuidar nuestros cartuchos, que por mucho que en su día se nos cayeran 30 veces al suelo, los lanzásemos o metiéramos en la consola como si no hubiera un mañana o los soplásemos con todas nuestras fuerzas para hacerlos funcionar no quiere decir que haya que seguir maltratándolos. Nadie pone en duda su resistencia, pero si queremos que duren otros 30 años más mejor cuidarlos, limpiar sus conectores de vez en cuando utilizando productos poco agresivos o cambiar o extraer las pilas que puedan llegar a sulfatarse en el interior del cartucho una vez agotado su cliclo de vida.

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